Aquella casa con cristales azulados, era enorme, demasiado para que en ella viviesen tan solo cinco chicos que apenas pasaban tiempo en Inglaterra.
Los cuatro chicos que nos habían llevado hasta allí, nos enseñaron su amplia casa.
Cada uno, llevo a su pareja, o su casi pareja a su habitación.
La habitación de Niall era amplia, y estaba ordenada. En un lado de la pared había una pequeña bandera de Irlanda, también tenía una estantería con muchos libros y algunas fotos, tuve la necesidad de pasar mis dedos por la una de las fotografías, era de hacía unos diez años, allí se encontraba Niall, con la misma sonrisa de siempre.
Inconscientemente ya estaba otra vez sonriendo.
Un pequeño beso en la mejilla de la persona que más amaba en el mundo.
"¿Vamos ya?" Dijo Niall con sus manos en mis caderas.
Salimos de aquella habitación y nos reencontramos con el resto de los chicos en la piscina.
Me senté sobre el borde de la piscina, al lado de Ana, y hundi mis pies en aquella piscina de agua cristalina.
El sol hacia que el agua brillase, y que sintiésemos un cálido picor en la piel.
Narra Ana:
Mis piernas hundidas en el agua se movían formando una secuencia, primero la derecha y luego la izquierda.
Un escalofrío, y unas frías manos se posaron en mis hombros.
"Mi vida." Se escucho decir, era Zayn quien me había hablado, me gire hacia el, y le di un pequeño beso.
El chico río con cierta picardía, estaba extrañada, no sabía el porque.
Sus brazos me resguardaron, y me levantaron del ardiente suelo, mis piernas formaron una cadena enganchadas en las caderas de aquel chico, y de repente "plaf" estábamos en el agua.
-¡Eres idiota! - dije histérica
- Me amas -Dijo Zayn abrazándome
-Nada de nada -le dije salpicándolo
-Ya claro
Se acerco a mi, y coloco sus manos en la parte de atras de mi cadera.
Ejercimos el mismo acto que hacia unos minutos, mis piernas volvían a estar enganchadas a el, los centímetros de acortaban, y mis labios ya podían rozar los suyos.
Aquel juego nos viciaba, era como una droga, no podíamos separarnos, nuestros labios jugaban juntos, y cada vez nos pedían más y más.
Narra Carla:
Estaba todo precioso, la luz cada vez era más tenue, el punto más alto del sol ya había acabado.
El agua resbalaba por mi cuerpo, dejándolo así humedecido, y mi cabello tenía un color más oscuro debido al agua.
-Ven -Dijo Harry cogiéndole de la mano y adentrando me en la casa
-¿A dónde vamos? - Dije con dudas
- A mi habitación, me aburre estar aquí.
Estaba serio y su voz sonaba mas grave de lo nornal, llevaba todo este tiempo callado, y pensativo. ¿El motivo? No lo sabía.
Nos adentramos en una habitación blanca y ordenada, con varias estanterías llenas de libros.
No pude evitar pasar mis dedos sobre aquellas novelas tan conocidas. Nunca me hubiera imaginado que el también las leería.
Allí estaba, mi novela favorita, la saque para sentir el frescor de sus páginas, pero alguien me lo impidió, Harry me miraba serió, frunciendo sus labios.
- No toques mis libros -dijo el
-Esta bien, no tocare nada - me deje caer sobre su cama, y segundos más tarde ya estaba ahí, sentado junto a mi.
Me miraba serió, frunciendo sus labios. No había rastro de ninguno de sus óyuelos, los extrañaba.
-¿Que te pasa? - Le dije retirando uno de sus rizos.
-Me pasas tú Carla, eres complicada - Dijo poniéndose nervioso.
Mis yemas de los dedos rozaron su cabello oscuro lleno de rizos, más tarde rozaron sus mejillas.
Sus labios se partían en dos, como si estuviera sorprendido.
Me encanta*-* siguieeeeeeeente!
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