Estábamos llegando a uno de nuestros restaurantes favoritos de todos, Nando's.
Las luces blancas y amarillas, iluminaban el cartel que anunciaba el nombre del restaurante.
Entramos todos y buscamos una de las mesas más escondidas, junto a las escaleras de la derecha.
-¿Vamos todos a pedir, o vosotros os quedáis aquí y voy yo con Zayn? -Dije sentándose en una de las sillas qe rodeaban la mesa.
-Mejor vamos todos -Dijo Niall
La fila no era muy larga, pero tampoco era muy corta. Esperamos nuestro turno, hasta que nos toco.
Narra Ángeles:
Delante de mi, se encontraba Niall pidiendo su comida, no nos habíamos dedicado ni una sola mirada, ni una palabra, nada.
Niall se giró con su correspondiente bandeja, cabizbajo, y alguien completamente desconocido, hizo que tropezase, derramando así, su refresco sobre mi camiseta.
El gas hacia que tuviese un pequeño cosquilleo sobre mi piel, pero mi camiseta fue empapándose hasta quedar completamente mojada.
-Gracias -Dije con lágrimas en los ojos.
Me fui corriendo de ahí, no queria ver a nadie, no queria que nadie me mirase, y me fui hacia los baños.
Mis lágrimas recorrían mi cara formando pequeños ríos, podría haberme quedado allí a hablarlo con el, o haber pasado olímpicamente, total, no le importaba. Pero no, había salido corriendo, ocultando mi cara de cualquier persona, ocultando mis lágrimas.
-Espera -Dijo el chico de acento irlandés.
Seque lo más rápido que pude mis lágrimas y me di la vuelta.
-¿Para qué? -Dije - ¿Para qué insinúes que soy una mentirosa?
Me volví a inundar en lágrimas, respiraba hondo, intentando no recordar las palabras de la noche anterior de Niall, eran como cuchillos.
-Ángeles... -Dijo este acercándose
-Déjame, por favor. -Dije suspirando - Dile a los chicos que me encontraba mal y que me he ido.
-No, tenemos que hablar
-¿Qué quieres? -Dije seca
-Que te pongas mi sudadera y te quites esa camiseta. -Dijo entregándome la prenda azulada. -Después ya habláremos.
Entre en uno de los baños, y deje caer mi camiseta al suelo, cogí aquella sudadera, e inhale la fragancia que tenía. Mi brazos se fueron colando por las amplias mangas que apenas dejaban asomadas las puntas de mis dedos.
Salimos de aquel local, y comenzamos a andar a ninguna parte, íbamos en silencio, hasta que lo rompimos.
-A ver Ángeles, ¿tu querías besar a Harry? -Dijo el rubio parándose.
-No, no quiero estar otros labios que no seas los tuyos -Dije cruzando los brazos.
-¿Y porque lo hiciste?
-Te lo he dicho, estábamos borrachos, no sabía ni lo que hacíamos. -Añadí yo
Otra vez ese silencio incómodo, pero ahora lo era aún más, ya que estábamos uno en frente al otro.
-Enconces, ¿me vas a creer? -Dije
Las distancias se acortaron, los centímetros disminuían, en las oscuras calles de Londres, dos personas se reconciliaban con un beso. Un dulce y sincero beso.
Narra Sara:
El local se iba vaciando, pero nosotros seguíamos ahí, habían pasado treinta minutos, y los distanciados no aparecían.
La mano de Louis se posaba sobre mi pierna izquierda, y subía y bajaba, dándome escalofríos
-¡Mirad! -Dije señalando la puerta - Ya se han arreglado
-Menos mal -Dijo Ana poniéndose uno de los brazos de Zayn sobre ella. - Ahora toca que habléis vosotras dos, Carla
-Sí sí -Dijo esta asintiendo.